Contiene microorganismos antagónicos (B. subtilis y metabolitos de T. harzianum) para acondicionar suelos y proteger a las plantas contra enfermedades de raíz, aéreas y nematodos. Se aplica a las semillas, tubérculos, bulbos, rizomas y plántulas en semilleros y almácigos; desde el trasplante hasta la cosecha, por la vía foliar y al suelo en producción orgánica y convencional.